Un fusil rompe el silencio,
al gritar caes al suelo.
Un ajedrez entre dioses, en el polvo los peones
atrapados en su posición.
A su vez en las trincheras
se mata la razón.
Ahí viene el pelotón para fusilar
la poca libertad que queda sin robar.
Camino seguro directo al infierno
no hay victoria sólo derrota, la guerra no perdona.
Campos de mutilados con bandera por mortaja
que no es capaz de cubrir tanta sangre derramada.
¿No hay frontera para la muerte?
¿la hay para matar... con un tiro en la frente?