Se escurre por sus dedos el hilo de su amor
presagio inesperado de su horrible dolor
Su cuerpo es el espejo, belleza cristalina
tesoro sin tiempo, no busques huida
No escapes al destino que es tu espina,
no habrá varón ninguno que seque tu herida.

Sus manos son de fuego, sus ojos son de hielo
se oculta tras el velo de su misterio.

Oh dios que estas en los cielos:
librame de esta mi maldición
condenada a vivir sin amor.

Cumplieron su labor las letras del pergamino,
negandole el sabor del cielo por un hechizo
¿Para que soñar con lo prohibido?
el ha muerto ya, todo pierde sentido.

Y yo ya no siento miedo,
firme he tomado la decisión:
ya no quiero vivir mas sin amor.

Exclamó su último lamento y la misma luna imploró
por la paz de su corazón.
Ooooh...